ESCUELA DE ESPECTADORES
SESIÓN DE ELECCIÓN DE LAS
MEJORES OBRAS DEL AÑO 2016
Era el último lunes de mes, sesión habitual
de la escuela de espectadores, 29 de noviembre, cierre del año y sesión donde
se decidiría cual seria elegida como la obra del año, había fuertes candidatas,
opiniones divididas, la sesión prometía ser interesante.
Los
miembros empezaron a llegar a la biblioteca del CEDOAL segundo piso del espacio
Patiño en la Av. Ecuador esquina Belisario Salinas en Sopocachi, desde las 19 horas, abrazos, risas, planes
navideños y de finde año, y algunos comentarios sobre el año teatral preparaban
el ambiente.
Reunidos
la mayoría; nunca van todos a la vez, en eso y otros aspectos no parece
escuela, tal vez debería llamarse amigos espectadores, seria mas acorde; empieza
la charla, se recuerda las obras que se vieron en el año, un listado que provoca
evocaciones, una gusto por un motivo, otra por otro, otra fue polémica; y empiezan
las opiniones, se empieza a formar un consenso, este año hay que evaluar por categorías,
con el FITAZ y esos puentes culturales que tendió con visitas de compañías extranjeras,
se han visto varias obras extranjeras que merecen valoración aparte, y también
se han visto buenas obras infantiles, amerita otra mención especial.
Se
eligió el sistema de votación por categorías, con voto sustentado, genera
algunas miradas y sonrisas, dará lugar al debate, la esencia que caracteriza a
la escuela de espectadores.
Un
cafecito previo, la mayoría se sirve, refrescara la garganta y ayudara a
evaluar, un sorbo de café es ideal para esas pausas, necesarias.
Resulta
elegida la mejor obra del año “Los Rubiecitos” de Laura Derpic, por su novedosa
propuesta dramatúrgica que hace una critica constructiva a la educación
nacional, fruto de una investigación detallada y que plantea una conclusión que
la falta de mar no es la causa de nuestros problemas, no solamente eso, se
consensua; su escenografía vintage también resulto llamativa, es una obra para
niños pero no solo para niños, las actuaciones fueron buenas, se noto el
trabajo escénico, la dirección de Laura Derpic fue buena, el director es la
mano invisible del teatro, se nota en la obra, y el espectador se siente involucrado
al ser partícipe del análisis post presentación, un buen toque de Laura Derpic.
Como
segunda obra seleccionada fue “Momo”, de la compañía teatral Octáfono, adaptación
de la novela de Michael Ende La Historia
sin Fin, se apreció su planteamiento de radioteatro en vivo, un género que redescubrió
la directora Wara Cajias con éxito, nos cuestiona sobre el disfrute y el valor
del tiempo, de lo lúdico, símbolo de libertad y de su avasallamiento por la
materialidad actual, la cual extrañamente permitimos, con buenas actuaciones y
voces, porque los actores también cantan, entre las que destacó María Teresa
Dal Pero en un papel complejo y logrado, además de los otros personajes que también
interpreta; la puesta en escena juega con lo filosófico y lo profundo, una muy
buena obra, en la que el espectador se siente interpelado.
La tercer obra seleccionada fue “Play” de la compañía
Aywiña Teatro, que en un reducido espacio de dos metros cuadrados de escenario,
seis actores pudieron recrear con un lenguaje corporal bien trabajado y con un
soporte musical bien seleccionado, clásicos del cine en escena, en una forma de
teatro contemporáneo lúdico bien logrado, permite ser espectadores y divertirse
al reconocer las obras, incluye al público de manera divertida.
La
mención especial de obras internacionales fue para “Io provo volare” de la
compañía italiana Berardo Casolari por su texto universal de volar buscando el
mundo y encontrarlo en el lugar de donde se partió, con un humor diferente, una
actuación impecable y una propuesta estética musical y lumínica envolvente que utiliza
a la iluminación como otro personaje.
Este año, que se analizaron dos
obras mensuales, se pudo ver varias obras infantiles y buenas, la mención especial
de teatro infantil fue para el “Coloradito de aplomo” de la compañía de Marionetas
X-Uma Teatro, con Sergio Rios dirigiéndola, que plasma una investigación sobre el fenómeno
histórico y social que ha sido la guerra del pacífico, y así como el coloradito
que pierde una pierna, perdimos el mar y
así y todo como él podemos soñar en la realidad de volver al mar, en un
lenguaje infantil que narra con alegorías este hecho histórico determinante
para nuestro país.
Terminada
la sesión se compartió un vino de honor, la intención común de continuar con la
labor de disfrutar y aprender una forma mas completa de apreciar obras
teatrales en cartelera, seguir creciendo y disfrutando juntos de este arte el
próximo y próximos años.

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