NOVECENTO
, SOLO EL MAR
Por Alfred Villegas
Lazo
Un
niño es abandonado sobre el piano de un barco trasatlántico, un rudo marinero
enternecido lo adopta y así Novecento crece
en el mar, compartiendo sus labores con su afición osmótica a la música, que al
crecer y por sus largas horas de práctica lo hace famoso, hasta confrontarse frente al
teclado con el mejor pianista del mundo hasta ese entonces “el inventor del
jazz”, del que sale triunfante y consagrado, es la contemporánea y retadora puesta
en escena que Daniel Aguirre nos trae con diferentes personajes por él
encarnados, con una deliciosa música de jazz - una de sus pasiones – que ambienta
los viajes por el mundo de Novecento, uno de esos viajes que es una alegría y
disfrute compartir y acompañar.
Una muy buena puesta en escena del poema Novecento del
reputado escritor italiano contemporáneo Alessandro Baricco, escrita en 1994,
obra que también ha sido llevada al cine como “La Leyenda del Pianista en el Océano”
de 1998, en él que por la atmosfera envolvente de su historia, entre luces y cambios
musicales con una notable plasticidad actoral y física Daniel Aguirre nos hace volar
con esa estética que ha desarrollado con los años como espectadores-actores entre
lo real y lo onírico, lo alegre y lo triste, lo físico y lo espiritual en esas dicotomías cuestionantes sobre esa búsqueda
“tan de todos” a través de nuestros sueños, que se tornan a veces quimera, a
veces dulce realidad, sobre nuestras raíces, nuestros afectos, nuestro oscuro
exilio interior, que con una mirada perdida plasma Novecento “porque en nuestros ojos puede verse todo lo que hemos visto
y también todo lo que veremos“.

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