domingo, 15 de mayo de 2016

SOLAMENTE UNA VEZ

Por Karina Humerez y Alfred Villegas Lazo.



“Solamente una vez, ame en la vida…”  famoso bolero de Agustín Lara que nos plantea la hipótesis de su letra, y que es mostrada en esta obra como un escape nostálgico de la vida, basada en el texto de Patricia Suarez, reconocida autora argentina, que con un texto vivencial en alto grado, claro y sencillo, capta la atención del público, especialmente el femenino, que aprueba y desaprueba las actitudes de Alfredo, en una identificación subconsciente con la situación de Rosemary; muestra la historia de Alfredo y Rosemary, una pareja de divorciados, que se vuelven a encontrar al esperar juntos el nacimiento de su primer nieto y esta espera hace que vayan recordando situaciones post divorcio que pudieron en su momento dar paso a una reconciliación, pero que por azares del destino y decisiones personales culminan  en un alejamiento que dura años hasta el momento del reencuentro.
                                      La actuación de Marta Monzón y Raúl “Pitin” Gomez está llena de energía y dinamismo, y logra mantener la atención constante de los espectadores en una historia llena de vivencias, cariño, celos, unión y discusiones, en esas “cosas de divorciados”, sosteniendo el ritmo de la trama en los interludios, con canciones del recuerdo, sincronizadas con las situaciones puestas en escena, que traen un añejo sabor a añoranzas y pasado; y que con una iluminación bien manejada, acompaña con precisión la obra  y resalta los picos altos de la dramaturgia.
                                      La escenografía de fondos negros con elementos resaltantes de siluetas en blanco y algunos elementos decorativos en rojo, resulta sencilla y austera, en la que quizás una escenografía más dinámica podría aportar luz y brillo al entorno dramático.

                                      Una obra que produce risas y sonrisas, recuerdos e identificaciones, por lo real de las situaciones y lo cercano de la trama, con una  buena dirección de Carlos Cordero, que además hace de amable anfitrión en el teatro, logra que la dupla Monzón - Gomez realice una actuación vivaz y certera, la cual permite al espectador disfrutar de sesenta minutos de “vida real puesta en tablas” que nos plantea si el amor” que queda latente en la pareja que se separa, si ese querer retornar a lo que antes fue y no termino de ser, si los encuentros y desencuentros que se producen en el proceso de intentar lograr el añorado retorno, no tengan otra finalidad que evitar la soledad, porque como dice Alfredo ¡ Ya estuvimos tanto tiempo solos que podemos intentar estar de nuevo juntos!. 

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