SOLAMENTE UNA VEZ
Por Karina Humerez y Alfred
Villegas Lazo.

“Solamente una vez, ame en la vida…” famoso bolero de Agustín Lara que nos plantea
la hipótesis de su letra, y que es mostrada en esta obra como un escape
nostálgico de la vida, basada en el texto de Patricia Suarez, reconocida autora
argentina, que con un texto vivencial en alto grado, claro y sencillo, capta la
atención del público, especialmente el femenino, que aprueba y desaprueba las
actitudes de Alfredo, en una identificación subconsciente con la situación de
Rosemary; muestra la historia de Alfredo y Rosemary, una pareja de divorciados,
que se vuelven a encontrar al esperar juntos el nacimiento de su primer nieto y
esta espera hace que vayan recordando situaciones post divorcio que pudieron en
su momento dar paso a una reconciliación, pero que por azares del destino y
decisiones personales culminan en un
alejamiento que dura años hasta el momento del reencuentro.
La
actuación de Marta Monzón y Raúl “Pitin” Gomez está llena de energía y
dinamismo, y logra mantener la atención constante de los espectadores en una
historia llena de vivencias, cariño, celos, unión y discusiones, en esas “cosas
de divorciados”, sosteniendo el ritmo de la trama en los interludios, con
canciones del recuerdo, sincronizadas con las situaciones puestas en escena,
que traen un añejo sabor a añoranzas y pasado; y que con una iluminación bien
manejada, acompaña con precisión la obra y resalta los picos altos de la dramaturgia.
La
escenografía de fondos negros con elementos resaltantes de siluetas en blanco y
algunos elementos decorativos en rojo, resulta sencilla y austera, en la que
quizás una escenografía más dinámica podría aportar luz y brillo al entorno
dramático.
Una
obra que produce risas y sonrisas, recuerdos e identificaciones, por lo real de
las situaciones y lo cercano de la trama, con una buena dirección de Carlos Cordero, que además
hace de amable anfitrión en el teatro, logra que la dupla Monzón - Gomez realice
una actuación vivaz y certera, la cual permite al espectador disfrutar de sesenta
minutos de “vida real puesta en tablas” que nos plantea
si el “amor” que
queda latente en la pareja que se separa, si ese querer retornar a lo que antes
fue y no termino de ser, si los encuentros y desencuentros que se producen en
el proceso de intentar lograr el añorado retorno, no tengan otra finalidad que
evitar la soledad, porque como dice Alfredo ¡ Ya estuvimos tanto tiempo solos
que podemos intentar estar de nuevo juntos!.
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