domingo, 20 de diciembre de 2015

REC


                                                                                             
Por Alfred Villegas Lazo y Karina Humerez Rios

Una adaptación de la obra teatral ¨TAPE¨ del estadounidense Stephen Belber de 1999 en un espacio elegido expresamente para la presentación, la CASA HERMANOS MANCHEGO en el tradicional barrio de Sopocachi. Ambientada en un dormitorio común donde puedes sentarte en los laterales del escenario y detrás de la cama, lo cual le da un toque especial, permitiendo una cercanía inusual con el espectador.

La obra nos habla de tres personajes relacionados entre sí por un acontecimiento del pasado que desde diferentes perspectivas marcó la historia de todos y que convertido en un “secreto” determina el desarrollo de la trama. Esteban regresa a La Paz después de mucho tiempo y se reencuentra con su amigo de colegio, Dido, ambos se reúnen en la habitación de un hostal y comienzan a resolver conflictos que quedaron sin solución, con un cuestionamiento de Dido desde su fracaso a la culpabilidad de Esteban.

Dido, un bombero, en realidad un dealer de cocaína, encarnado por Mauricio Toledo, nos muestra un personaje conflictivo, manipulador y fuerte, que lleva la acción teatral en muy buen ritmo de suspenso y tensión, se encuentra y luego confronta a su amigo Esteban, un premiado director de cine interpretado por Leonel Fransezze, con una verdad que lo carcome, el que le haya quitado al amor de su vida, Sara, en una madura y sexi interpretación de  Mariana Vargas, como una abogada que actualmente trabaja en el Ministerio Público, quien llega luego a la reunión en la que se revela el secreto que los une, lo que pasó en la fiesta de graduación, parte del cual se encuentra registrado en una grabación, que dispara el epílogo  “REC”.

La obra dirigida por Fernando Arze y producida por Guille Sainz, ha presentado un logrado formato de producción y promoción cinematográfico que busca interesar e intrigar al público con saltos temporales y dramáticos, mantiene un buen ritmo de suspenso y atención en el espectador, propiciado por el espacio teatral, muy, muy cercano a la acción, en una innovación refrescante en nuestro medio. Aunque la temática de la culpa del pasado resulta un poco ajena al contexto social habitual presentando ciertos anacronismos dramatúrgicos como el utilizar un casette para grabar el secreto y que un arrepentimiento real con secretos tan guardados es un proceso cognitivo que conlleva más tiempo y tarda mucho más en manifestarse porque nuestras culpas no pueden ser exorcisadas tan rápidamente y sin expiación, porque como dice Sara “Si realmente lo sientes, deberías estar dispuesto a afrontar las consecuencias”.         

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