martes, 8 de diciembre de 2015

La semana pasada tuvimos nuestra última reunión del 2015, elegimos, después de mucha discusión, a MAR del Teatro de los Andes como la mejor obra del año. Destacamos, el texto, la dirección, la escenografía, la relevancia temática, la actuación y el ritmo (elementos de los que generalmente hablamos en nuestras sesiones), la mayoría coincidió en que esta propuesta teatral se atreve a reflexionar críticamente sobre Bolivia y los bolivianos marcados por esa ausencia constitutiva que es el mar. Pero no se trata sólo de lo temático, los elementos propiamente teatrales están muy bien logrados, sólo por poner dos ejemplos, el manejo corporal de los actores es impecable y la escenografía creativa, espectacular, al estilo de la “poética” del Teatro de los Andes: un objeto que se va transformando y va adquiriendo distintas funciones.
Como se dijo, discutimos bastante, varios apuntaron que Gula fue la mejor obra (sin duda se trató de la propuesta teatral más “ambiciosa”), otros dijeron que Arriba el Alto fue la mejor obra (una de las más “honestas” que vimos), pero eso es harina de otro costal.
Fue un buen año para el teatro, algunas luces y algunas sombras, buen presagio para el 2016.

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