domingo, 28 de febrero de 2016



HIJITO DE MAMA
      Por Alfred Villegas Lazo y Karina Humerez Rios
            Un hijo sobreprotegido, que lucha por adquirir la independencia afectiva de una madre tóxica y controladora que es quien toma las decisiones, y que a sus  treinta años debatiéndose entre el amor y el hastío ante la actitud materna quiere dejar de ser Coqui para convertirse en Jorge. es la historia que Talia Producciones nos trae este último domingo de febrero con el humor que la caracteriza.
            El hijo mimado, la madre sobreprotectora, un padre débil, una pícara sirvienta en una muy buen actuación, una atractiva prima con quien Coqui sostiene un amorío y un astuto y vivido tío interpretado por Daniel Gonzáles, conforman la familia de Coqui, al que su madre quiere casar con una chica bien, elegida por ella, compromiso del que él no sabe como escapar; pero como le dice su tío una buena farra y una “gallina” lo solucionan todo, quien le enseña a llegar farreado y “olor a pescado”, porque como canta la vida es una campana, y el que no la hace sonar es una macana.
            El texto, muestra una realidad que aqueja a una parte de nuestra sociedad, los hijitos de mamá, bien vestidos, estudiados y bien portados, que viven en su burbuja de cristal sin que el asfixiante cariño de los padres les permita equivocarse y crecer; y nos hace reflexionar con esa didáctica característica del teatro popular sobre el doble deber de los padres con los hijos primero el darles la vida, y a su tiempo el darles alas.
            La dirección a cargo de Daniel Gonzales, consigue con una escenografía sencilla y fija, y una actuación trabajada de conjunto del elenco estable de Talía Producciones está conformado por el propio Daniel Gonzales, Anita Tapia, Ariel Vilela, Mayra Ortega, Richar Loayza, Claudia Cabrera, Gabriel Velasco, Carol Gerónimo, Israel Villa, Lucy Gonzales y Milenka Misme, plasmar una puesta en escena chistosa y real, porque todos conocemos a muchos Coquis…

            Una obra en la que los espectadores de todas edades ríen con el humor sencillo y cotidiano de los personajes – en el que a veces se siente reflejados, riéndose incluso de ellos mismos - en un ambiente relajado de charlas y comida en los intermedios y con un teatro casi lleno produce una simbiosis entre los actores y el público, un puente no siempre frecuente con el teatro más culto que la escuela de espectadores http://ee-esip.blogspot.com/ de la que somos parte pretende ayudar a construir. Una obra para reflexionar un poco y reír mucho.